La Contraloría General de la República evidenció un deterioro significativo en la situación financiera de las EPS intervenidas, con riesgos para la operación de clínicas, hospitales y demás prestadores de servicios de salud.
En particular, se identificaron los siguientes aspectos:
• Nueva EPS: La entidad más grande del país, con 11,6 millones de afiliados, no cuenta con estados financieros certificados ni dictaminados para 2024 y 2025, lo que impide validar la veracidad de su información contable ante el ente de control.
Adicionalmente, la Dirección de Información, Análisis y Reacción Inmediata de la Contraloría identificó un faltante de $4,9 billones en el registro de reservas técnicas y $13,6 billones en anticipos pendientes de legalizar.
• Deterioro del endeudamiento: EPS como Savia Salud dispararon su nivel de endeudamiento de 4,41 a 11,73, es decir el 166%; Coosalud y Famisanar también registran indicadores de solvencia en niveles críticos, con patrimonios que se hunden en cifras negativas millonarias.
Para el caso de FAMISANAR EPS S.A.S., el deterioro pasó de un estado aceptable de 1,00 a una condición crítica de 4,08 a diciembre de 2025, reflejando un incremento sustancial en el riesgo financiero y un deterioro acelerado en la estabilidad financiera de la entidad. Lo anterior, teniendo en cuenta que los rangos para el indicador de endeudamiento son: bueno (menor a 0,70), aceptable (entre 0,70 y 1,0) y crítico (mayor a 1,0).
• Incremento de pasivos: De acuerdo con el auto reporte cargado por las EPS intervenidas a la SNS, se evidencia que en Coosalud EPS los pasivos aumentaron de $1,88 billones en octubre de 2024 a $6,34 billones en 2025, lo que refleja un deterioro financiero progresivo y un aumento en las obligaciones frente a la red prestadora y otros acreedores.
• Inoperancia de la intervención: En la mayoría de los casos, los pasivos aumentaron drásticamente desde que la Superintendencia Nacional de Salud intervino estas EPS.
• Deterioro patrimonial: EPS como Famisanar pasaron de un patrimonio de $2,1 billones al inicio de la intervención a -$3,3 billones a finales de 2025.
• Resultados operacionales negativos: La rentabilidad operacional es negativa en las EPS analizadas, lo que limita su capacidad para sostener la prestación del servicio en condiciones de calidad y oportunidad.
• Medicamentos: Las EPS analizadas e intervenidas presentan niveles críticos en la entrega oportuna de medicamentos.




